Filosofía:
No es contemplación, tampoco comunicación
Es creación. crea son nuevas relaciones con el mundo.
ofrece relaciones nuevas con el mundo y trata de expresarlas.
Inventa conceptos.
No es para entender.
Hay que constantar que se produzca el encuentro, si nos contagiamos con sus conceptos, si gracias a esos conceptos nuestro pensamiento se mueve y nos permite acceder a una vida más intensa, y elevada.
La filosofía también tiene la función de resistir frente a la imbecilidad y la vulgaridad.
Juicio moral y lenguajeImpide que la vida discurra y crezca.
El lenguaje de nuestra cultura divide el mundo en sujetos y predicados. Los sujetos existen como soportes de los predicados. Gramaticalmente consideramos que los predicados suceden a los sujetos, y suceden porque existen los sujetos (los seres humanos, los animales, las plantas, los
lugares, los objetos) de los cuales se predica. Bateson no se apoya en los sujetos sino en los predicados. Su lógica es de relaciones, las acciones. La vida es lo que está entre, entre los seres humanos y las plantas y los animales, existe sin sujetos (sin el lenguaje de los sujetos) desde hace millones de años.
Nuestro lenguaje es el del ser, la identidad, el lenguaje de los contornos fijos, el que dice que uno es hombre, blanco, occidental. No es ahí donde está lo importante, porque lo importante es lo que pasa, lo que atraviesa, lo que cambia.
El juicio de Dios es el juicio trascendente, aquel que en virtud de otra vida más perfecta juzga esta vida nuestra terrenal. La trascendencia consiste en creer en una realidad superior según la cual se puede creer en una realidad superior, y establecer lo que está bien y lo que está mal.
El juicio moral juzga la vida desde el exterior.
Un juicio inmanente de la vida es un juicio realizado desde dentro mismo de la vida, sin tener en cuenta nada más que la propia vida, un juicio terrenal, hecho a base de valores estrictamente terrenales.
Juicio Inmanente1. Juzgar lo que conviene a cada potencia, qué la hace crecer, expansionarse. No existe el bien y el mal general.
2. Pero existe lo bueno (lo que conviene) y lo malo (lo que no conviene) para este o ese cuerpo.
3. Lo que nos conviene puede ser reconocido por dos características: crecimiento y alegría. Ambas son indisolubles. (Correspondencia con Dionisismo y algunos cultos extáticos)
Devenir:
1. Captar el devenir a partir de un lenguaje del ser es una tarea ardua.
2. Devenir comienza cuando rompemos las líneas duras del ser.
3. Todos los devenires son minoritarios, ya no están guiados por las identidades.
4. Cada individuo desarrollará entonces la vida en un modo particular pero no personal: las ideas, los deseos, los modos o formas de vida que le invaden y de los que se contagia nacen y se mueven de su yo. (Cf. Spare y su visión del deseo engendrador del Ego universal y eterno del humano)
5. La experimentación, la destrucción de la identidad personal, las líneas de
fuga nos hacen bordear lo desconocido. Hay que desarrollar una gran prudencia, ser nómada sin acabar siendo exiliado.
Identidadsujeción del desarrollo de nuestra potencia de vida a los deseos y las formas propias de esa identidad que se nos incorpora.
Las identidades siempre son mayoritarias: “hombre”, “blanco”, “occidental”.
El yo personal se nutre de esos deseos, ideas y formas, y no deja que en él prolifere nada que no sea acorde con esa identidad. Aprisionamos la vida.
Potencialo que realmente puede este individuo, y lo que realmente puede es lo que hace.
La especie no nos dice lo que es un individuo, sino lo que debería ser porque es como una esencia universal, válida para todos los individuos comprendidos en ella.
La potencia busca crecer y anexionarse más territorio.
Si un cuerpo no se define por su pertenencia a una especie, sino por los afectos de los que es capaz, por el grado de su potencia, por los límites móviles de su territorio, entonces no se puede saber lo que puede un cuerpo antes de la experiencia.
Territoriola potencia particular de cada individuo.
espacio que ocupa un cuerpo vivo mediante los afectos de los que es
capaz.
en continuo movimiento, determinado por la fuerza vital de cada cual.
Un territorio no se delimita desde fuera, no es una propiedad privada. crece hasta el límite de sus propias fuerzas.
un vector que se mueve, por lo que continuamente hay movimientos de desterritorialización y reterritorialización.
es devenir, se deja invadir o invade, se puebla, se desertiza.
Cada cuerpo busca ampliar su territorio mediante sus devenires, a través de encuentros con aquello que le conviene
Experimentación1. no ser imitativos, no juzgar, no interpretar mediante las categorías generales de lo
que está bien o mal; esto es, se trata de no reducir la experiencia a lo que se nos da socialmente como ya conocido. Puesto que no sabemos qué puede nuestro cuerpo, de qué afectos es capaz, hasta dónde puede llegar nuestro territorio, hay que probar.
Probar consiste en no juzgar a los existentes sino en sentir si nos convienen o no, si nos aportan fuerzas vitales que ampliarán nuestra potencia o, por el contrario, si nos llevan a la miseria y a la pobreza.
Hay que aprender a conocerse a sí mismo, experimentar pero encontrando
aquello que nos conviene. Y todo ello sin morir en el intento. (Cf. Apolo Delfos gnothi seauton)
RizomaHay plantas que crecen horizontalmente, como la hierba.
La cultura arborescente es la cultura del ser, la de que hace de las raíces un impedimento al movimiento, y del territorio un terreno vallado y fijo.
La cultura rizomática multiplica las relaciones colaterales, crece y se amplía hasta donde llega su propia fuerza; su territorio no conoce las vallas porque se delimita por la potencia con la que es capaz en cada momento de ocupar el espacio.
Borrarse y experimentar se resumen en hacer rizoma: no echar raíces en nuestra identidad, hacernos mundo buscando las conexiones que nos convienen.
El rizoma no abandona un territorio para ocupar otro, sino que conecta nuevos
territorios y los invade con su color, con sus formas, con su perfume, que van cambiando y fusionándose con los colores formas y perfumes de lo invadido.
6. El árbol, en nuestra cultura, sirve para expresar una genealogíaa. Una cierta medicina insiste en subrayar las enfermedades hereditarias, las que están inscritas en el genoma que pertenece a nuestro árbol familiar; también el psicoanálisis, por su parte, afirma que yendo hacia atrás, hacia nuestra familia, es como encontramos la raíz de lo que somos, de nuestros sentimientos, de nuestras repulsiones y atracciones. 6. El rizoma es antigenealógico: enfermamos y morimos de nuestras gripes y
de nuestras pasiones. (Correspondencia Anarquía que es anti-jerárquica, es decir un antes y un después, una causa y una consecuencia.)
El rizoma no pretende saber lo que uno es de una vez por todas.
Deseo1. en la concepción clásica el deseo es un movimiento hacia algo que no tenemos: el deseo se manifiesta ante una falta, una carencia. Su satisfacción reside en la posesión de aquello que nos falta. Por lo tanto pensamos que lo satisfactorio es no desear, que es más feliz quien no desea porque eso significa que no le falta nada. Una concepción del deseo como carencia de algo siempre vincula el deseo al objeto: deseo esto o esto otro, deseo a tal persona, deseo estudiar esa carrera… Y como concebimos al mismo tiempo
que existen objetos malos y objetos buenos, juzgaremos que un deseo es bueno o malo según la naturaleza buena o mala de su objeto. Así pues, el objeto es trascendente al deseo, es lo que permite desde fuera del propio deseo juzgar su bondad o su maldad.
2. no es cierto que se desee un objeto, sino que siempre que se
desea se desea un conjunto. Hablamos de manera abstracta cuando decimos que deseamos este o aquel objeto, porque nuestro deseo siempre es concreto, siempre es el deseo de un conjunto. Producimos, fabricamos un conjunto, cuando deseamos. El inconciente es la fábrica, el deseo la producción (Correspondencia con el Luddismo).
Si el deseo es producción, hay que concluir que no es algo espontáneo
si el deseo es siempre deseo de un conjunto, entonces es el propio sujeto del deseo el que dispone los elementos, los coloca unos al lado de otros, los concatena.
El deseo es una disposició, es el acto de disponer, de colocar, de construir una disposición concatenada de elementos que forman un conjunto.
el deseo discurre dentro de una disposición o concatenación asociada a un mundo
lo difícil no es conseguir lo que se desea, sino que lo difícil es desear porque desear implica la construcción misma del deseo: formular qué disposición se desea, qué mundo se desea, para que sea el mundo que te conviene, el mundo
que aumenta tu potencia, el mundo en el cual tu deseo discurra. El deseo se convierte de esta manera en el objetivo del desear, es un resultado, es en sí mismo virtuoso.
Desear está bien, el deseo lleva en sí su propio juicio, su juicio inmanente.
Cuerpo sin órganosUn cuerpo hecho de afectos, de intensidades, en el que se pueden encontrar umbrales, zonas, polos.
Un cuerpo como voluntad de potencia.
No es algo dado, tenemos que alcanzarlo, si queremos que la vida y el deseo fluyan.
Hay que hacer que salten algunas cosas a través de las líneas de fuga (Correspondencia desprogramación quizás) mediante procesos de desterritorialización.
Aliados
1. Son sustancias, pero también afectos, pero también movimientos, que en
contacto con un cuerpo organizado proceden a romper las líneas duras de la identidad. (Correspondencia servidores, igual detesto la palabra y me niego a usarla, también pensar en familiares).
2. El alcohol, las sustancias alucinógenas, la música, una pasión, las euforias, las revoluciones, todo aquello que nos puede poner en otra onda, que por algunos momentos nos hace perder la brújula (o perder un tornillo), a condición de que no nos encamine hacia algo que reproduzca una y otra vez planos
cerrados de la existencia, en los que la vida en lugar de ser liberada recaiga en otra prisión (Correspondencia: estado de conciencia alterado o gnosis)
El deseo que discurre por un cuerpo sin órganos es contagioso.
Un cuerpo sin órganos sabe que el combate está tanto en el exterior como en el interior.
La propuesta para liberar la vida del lenguaje del ser y de los juicios trascendentes se expresa en forma de tres acciones: borrarse, experimentar, hacer rizoma.
Borrarse quiere decir difuminar en nosotros el universal o la especie a la que pertenecemos: “hombre”, “blanco”, “occidental”. Para que la vida circule y devenga hay que poner el movimiento el territorio, emprender líneas de fuga. Devenir nómada, salir fuera de los estratos de nuestra identidad como personas, fuera de la lógicas binarias por la que somos hombre o mujer, humano o animal (correspondencia con el chamanismo), combatir el uno de nuestra identidad y hacernos múltiples.